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El Botafumeiro

El Botafumeiro

  • Dirección: Praza do Obradoiro, s/n,15704 Santiago de Compostela,A Coruña

El Botafumeiro

Junto con el Apóstol Santiago, el Pórtico de la Gloria, el Santo de los Croques… uno de los símbolos más conocidos y populares de la Catedral de Santiago es el Botafumeiro.

Es el incensario más grande del mundo y sólo se pone en funcionamiento en misas solemnes, aunque dependiendo de la época puede ser que se emplee más a menudo; normalmente se sustituye por otro más pequeño llamado La Alcachofa.

Se puede decir que el origen de este enorme incensario está relacionado con la necesidad de resolver un problema de salud pública, ya que en la era medieval, se permitía a los peregrinos dormir en el interior de la Catedral para resguardarse del frío y la lluvia.

Se piensa que debido a que los peregrinos que llegaban en aquella época se contaban por miles y dada la falta de higiene, los monjes y canónigos decidieron encargar la fabricación de un enorme incensario que fuese capaz de desinfectar y aliviar lo desagradable del olor ocasionado por la aglomeración humana.

En el siglo XVI, un gran incensario de plata llegó a la Catedral de Santiago gracias a una ofrenda del rey Luís XI de Francia, pero fue robado a principios del siglo XIX durante la guerra de la independencia y tuvo que ser sustituido por otro. El botafumeiro actual es de latón plateado tiene un peso de 53kg, más de 1.5m de alto y es capaz de balancearse alcanzando velocidades de 70km/h y elevándose hasta 20m de altura.

Leyendo estos datos puede uno hacerse a la idea de la espectacularidad y vistosidad de la ceremonia, pero vivirlo en primera persona es realmente sobrecogedor para los creyentes y para los que no lo son.

Las personas que se encargan de hacer funcionar el botafumeiro son los Tiraboleiros (del latín “lanzador de fuego”) que van vestidos con una gran túnica roja. Para mover el botafumeiro tiran de unas cuerdas de esparto, apoyadas en una polea, que hacen que el incensario se balancee y ascienda hasta la bóveda de 22m de altura, la coordinación entre ellos y su fuerza física es muy importante a la hora de que todo salga bien, no hay mas que oír el crujir de la cuerda en la roldada superior y el silbar del botafumeiro al pasar a toda velocidad junto a los fieles para que se le pongan a uno los pelos de punta.

Uno de los momentos más curiosos se produce cuando uno de los tiraboleiros frena el botafumeiro; el modo en que lo hace es una mezcla entre destreza y valentía, describirlo con palabras no le haría justicia, mejor es ver el video completo: es la conjunción de múltiples leyes de la física que nos permiten disfrutar de este espectáculo de fuerza y movimiento en todo su esplendor, no dejéis de verlo.

Por último destacar que hoy en día se ha convertido en uno de los muchos regalos típicos (en miniatura, eso sí) de turistas y peregrinos, aunque personalmente opino que no se compara con la experiencia ya descrita de verlo en movimiento.

Imprescindible:

  • Situarse en uno de los laterales de la catedral, de platerías por ejemplo, de forma que podamos observar todo el recorrido del botafumeiro y sentir como su incienso se propaga en el ambiente.

Datos útiles:

  • Si queremos disfrutar de esta maravilla de celebración, tendremos que esperar a la misa de los domingos en un año santo, o alguna misa solemne, salvo nuevo aviso.

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